Este acompañamiento es para ti si:
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Sientes que tu cuerpo reacciona “solo” y no entiendes por qué.
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Has vivido abusos, violencia, negligencia o pérdidas profundas.
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Te cuesta conectar con tu cuerpo, tu placer o tus emociones.
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Tienes ansiedad crónica, insomnio, ataques de pánico o sensación de amenaza constante.
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Te “vas” fácilmente de ti, te disocias o sientes que estás en piloto automático.
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Sientes que hay partes de ti que nunca se han recuperado de algo.
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Quieres empezar un proceso profundo de sanación desde el cuerpo y el alma
No sólo te puede traumatizar un accidente de coche, un procedimiento médico invasivo, la pérdida de un ser querido, una guerra o un desastre natural.
Te traumatiza (y la bibliografía lo demuestra) una atención deficiente, ausente o negligente en tu infancia. También no haberte sentido amada, como haber crecido en entornos de violencia verbal, física y emocional.
La pérdida de conexión contigo misma, con tu cuerpo, con tus relaciones y, en general, con el mundo que te rodea es un signo más de que en algún momento te has sentido abrumada por un suceso y tu mente usó el recurso de desconectarse del cuerpo para sobrevivir.